¿ Conoces los sentimientos de tus hijos ? Un canal para conocerlos y comunicarte mejor con ellos.
” Ya no aguanto a este niño… todo el dia llora y no me obedece, estoy cansada. Con esto de la nueva educación que dice que hay que dejarlos que se expresen, no tiene ningún límite”.
Este es el sentir de muchas madres en la actualidad que se sienten confundidas porque, por un lado, no quieren que sus hijos se repriman, pero por el otro, si quieren que sepan de los límites.
En primer lugar, hay que saber que la vida afectiva del niño es muy importante, pues la infancia es una etapa de aprendizaje mediante el cariño. El menor aprende a sentir respeto de las otras personas, de acuerdo con el trato recibido por ´parte de sus padres y por medio de su percepción. Empieza a aceptar o a negar un sentimiento conforme a lo que ve en casa.
El niño desde muy pequeño aprende a relacionarse emocionalmente influido por la relación afectiva de sus padres. El manejo adecuado de las emociones hace seres más maduros,más seguros de sí mismos y más libres.
La vida en familia es nuestra primera escuela para el aprendizaje emocional; aqui aprendemos cómo sentirnos con respecto a nosotros mismos, y cómo los demás reaccionan a nuestros sentimientos y qué alternativas tenemos; a interpretar esperanzas o bien padecer temores. La forma en que los padres tratan a sus hijos, ya sea con disciplina dura, comprensión empática, indiferencia o cariño, tiene consecuencias profundas y duraderas en la vida emocional de los menores; de hecho, su personalidad se conforma a partir de los primeros años de vida.
¿ Cómo ayudarlos con sus sentimientos ?
- Escucharlos con atención.
- Acompañarlos durante las crisis con un abrazo, un apretón de manos o con una inflexión de cabeza.
- Darle nombre al sentimiento.
- Entrar en su mundo para poder comprenderlos mejor.
Estas sugerencias ayudan a que el niño se sienta comprendido, primer paso para abrir el canal de comunicación y así poder manejar posteriormente otros aspectos: límites, disciplina y manejo de autoridad.
Si se sienten bien, se comportan bien
La vida afectiva de un niño es lo más valioso que puede tener, pues en ella reside su identidad y el autoreconocimiento de su esencia. La salud mental de los niños depende, en mucho, de su fluidez emocional, aunque no es determinante. Por lo general, un niño que se “siente bien, se comporta bien”. Las emociones son las que muestran la conciencia del ser. Son las que nos mueven y es necesario aprender a canalizarlas y exteriorizarlas adecuadamente. En este mundo en el que nos ” tocó vivir “, con tanta información y avances tecnológicos, en vez de encontrar respuestas, nos han generado más dudas, pues no sabemos distinguir cuál es el mejor camino para educar a nuestros hijos.
Continuaremos con este articulo mañana que tengan una bonita tarde.





